Underground de Haruki Murakami: El atentado con gas sarín en el metro de Tokio y la psicología japon

El 20 de marzo de 1995, un centenar de tokiotas se dirigían a sus trabajos tal como lo venían haciendo todos los días. Al mismo tiempo, los trabajadores del metro se aseguraban de que todo funcionara en orden para hacer de su viaje una experiencia tranquila. La cultura japonesa se destaca mundialmente por ser ordenada en extremo y, por regla, casi todos los servicios funcionan con una perfección que asombra a los occidentales. Ese día no era la excepción. Incluso durante la hora punta de la mañana, las personas iban y venían pensando que el mayor de sus problemas se presentaría al llegar al trabajo y no en camino a este.


Lamentablemente, eso no fue lo que ocurrió. Y no fue culpa ni del servicio ni de los transeúntes. Cinco personas ordenadas por Shoko Asahara, el líder de la secta Aum Shinrikyo, puncionaron paquetes llenos de una sustancia extraña en los vagones del metro. Sin saberlo, cientos de personas inhalaron importantes cantidades de un gas altamente tóxico llamado sarín. Muchos ni siquiera se dieron cuenta de que habían sido envenenados hasta que llegaron a sus respectivos trabajos y comenzaron a desarrollar las nefastas consecuencias de este químico. Otros, en cambio, rápidamente sucumbieron a una muerte dolorosa y totalmente innecesaria.


Escrito en 1997 por el renombrado autor Haruki Murakami, Underground se aleja de todo lo que conocemos de este escritor hasta ahora. Murakami es conocido en Occidente por sus historias donde la realidad y lo inexplicable se entrelazan de forma estrecha. Dimensiones alternas, sueños que quizá no son sueños y referencias musicales son los temas que suelen plagar las obras de este autor. A pesar de su popularidad en algunos círculos, hay una buena cantidad de lectores que simplemente no logran conectar con sus escritos. En lo personal, yo soy una de esas. Exceptuando After Dark, Murakami no funciona para mí desde el punto de vista de la ficción. No sé cómo explicarlo. Siempre digo que es un autor que tiene todos los elementos que suelo buscar en un libro. Aun así, quizá es la forma en que los configura que no llega a convencerme.


Sea como sea, una vez que comencé a leer sobre sectas con creencias extremas, el nombre de Aum Shinrikyo pronto salió a la luz y Underground apareció como una lectura esencial para entender las consecuencias de la creencia ciega en un hombre narcisista que ofrece la salvación como método de manipulación. Para mi sorpresa, me di cuenta de que Murakami es totalmente diferente cuando escribe no-ficción. Ese aire caprichoso que abunda en sus obras es reemplazado por una humanidad tremenda que logra presentar con total respecto las experiencias de las personas que se vieron afectadas ese día y, al mismo tiempo, a los seguidores de esta secta que aún lidian con las consecuencias de ser marcados como herederos innatos del mal que fue Asahara.


Shoko Asahara

A través de un centenar de entrevistas, Murakami nos muestra lo que sucedió exactamente ese día desde todas las perspectivas posibles. Gente que estuvo en los vagones donde el gas fue liberado, familias de trabajadores del metro, familares de los fallecidos. Todos ellos nos entregan una pieza importante, no sólo en cómo el caos se desató, sino que también cómo los medios de comunicación y la sociedad en sí respondió a un acto tan feroz.


Es precisamente esto último lo que sirvió de inspiración para este libro. Lejos de ser un libro morboso donde nos enteramos de los detalles más tórridos de cómo el cuerpo reacciona al gas sarín, lo que se nos muestra es una cara de los sobrevivientes y allegados que no teníamos antes. Se podría creer que ante un hecho así, la compasión y el entendimiento era la actitud que los demás adoptaron por default. Lamentablemente, este no fue el camino que se tomó. Muchas personas alegan que fueron abandonados por el gobierno, el cual estaba más interesado en castigar a los culpables, y la sociedad, que sólo quería poner tierra sobre el asunto.


Así como el mismo Murakami alega en una entrevista, “Los medios de comunicación japoneses nos bombardearon con detallados perfiles de los perpetradores del culto Aum […] más que los del ciudadano promedio. Por eso quería, si es que era posible, salirme de la fórmula; quería reconocer que cada persona que estaba en el metro esa mañana tenía un rostro, una vida, una familia, esperanzas y miedos, contradicciones y dilemas y que eso es realmente el drama”.


Un sentimiento dramático es precisamente el lo que provoca al leer este libro. Personas que sufren aún las secuelas del envenamiento no tuvieron ningún tipo de comprensión en sus trabajos y fueron acusados de ser “perezosos”. Familias que nunca recuperarán a sus seres amados. Personas que jamás volverán a ser las mismas por el daño cerebral que les produjo el gas. Para Murakami eso es más importante que saber qué estaba en la mente de esos sujetos al condenar a tantos inocentes a un destino tan cruel. Ellos, los culpables, no merecen nuestra atención. Debemos fijarnos en los que sufrieron y aún sufren.


Incluso nos pide que pongamos las cosas en perspectiva, a través de las entrevistas a los miembros actuales de la secta (que se encuentra totalmente reestructurada, en teoría). Sí, ellos estaban y, en algunos casos, aún están envueltos en un grupo destructivo, pero en su mayoría han sido criados en ese ambiente desde su nacimiento o han sido convencidos por promesas que en un inicio parecían lógicas y puras. Ellos son incluso peones mínimos en un juego mucho más grande que Shoko Asahara puso en marcha con sus ideas apocalípticas y manipulación mental.


Sinceramente, antes de alegar que Haruki Murakami no es para ti, lee este libro. No sólo podrás ver una cara que no solemos ver de la sociedad japonesa, pero también encontrarás un testimonio de cómo la humanidad reacciona ante la tragedia. Para las víctimas, quizá el gobierno y sus pares les falló, pero siguen adelante. Siguen sus vidas pensando que vale la pena continuar con ellas. Ni siquiera la secta Aum, con su visión nihilista y maligna fue capaz de acabar con eso. Somos resistentes, y seguimos adelante. Esa es la esperanza y convicción que Murakami nos brinda al hablar por aquellos que no fueron escuchados durante este caótico periodo de la historia japonesa.


 

Ficha técnica:


Título: Underground

Autor: Haruki Murakami

Año: original 1997, traducción al español 2015

Editorial: Tusquets Editores



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