Hacia una memoria Nikkei: Persecución a la comunidad japonesa en Chile durante la Segunda Guerra Mun

El presente trabajo de investigación se enmarca no solo en el interés personal por la historia de la comunidad japonesa en Chile y sus descendientes, sino también por la necesidad de rescatar la memoria de aquellas personas que sufrieron la persecución estatal durante los tiempos de la Segunda Guerra Mundial, tema que aún no ha sido trabajado lo suficiente y que mantiene diversas aristas atractivas para distintos estudios con sus respectivos enfoques. La historia de la comunidad japonesa en Chile y sus descendientes, los Nikkei, ha sido estudiada mayoritariamente desde la economía y la geopolítica; es decir, principalmente la evolución de las relaciones bilaterales y comerciales entre Chile y el Japón. Y también desde la historia a través de dos ópticas principales; a nivel general, como un recuento histórico a gran escala de la comunidad dentro del país, y a un nivel más particular, como un anecdotario histórico de las distintas familias pioneras y la conformación de la comunidad. En todos y cada uno de estos estudios, la Segunda Guerra Mundial y sus efectos dentro de la comunidad en el país han sido estudiados, más no problematizados a fondo desde ópticas tan vitales para su mejor comprensión, como son los estudios de Memoria. Por supuesto, casos como los anecdotarios históricos contienen testimonios valiosos para este tipo de estudios. También existe al menos un trabajo doctoral que estudia precisamente la persecución de los japoneses en Chile, sin embargo, su foco está centrado en los mecanismos legales y estatales de esa persecución. Mi objetivo en este trabajo es, justamente, estudiar la persecución a través de los estudios de Memoria; problematizar y teorizar con sus categorías los datos históricos y el testimonio con los que se nutre esta investigación. Es preciso aclarar desde el inicio que este trabajo no planea ser una suerte de estudio definitivo sobre la Memoria de la comunidad japonesa durante los años de guerra, sino más bien, ser el primer paso para un giro al estudio histórico de esta comunidad y de este episodio en particular desde los estudios y el recate de la Memoria. Esta primera aproximación de estudio de Memoria de la persecución de los japoneses en Chile tendrá como eje central la entrevista realizada a Inés del Carmen Tashiro Valenzuela. Chilena y Nisei (1) de 78 años al momento de la entrevista, realizada el 24 de noviembre del año 2018. El testimonio de la Sra. Tashiro representa un buen punto de partida para este primer acercamiento a una teorización y aplicación de los estudios de Memoria a la historia de la comunidad japonesa en Chile durante la Segunda Guerra Mundial y su persecución, por tres razones principalmente. En primer lugar, su condición de hija de un inmigrante directo de Japón y al mismo tiempo víctima de esta persecución, nos permite obtener un panorama mucho más cercano a la realidad histórica que se busca estudiar. Más aún al momento de cruzar información obtenida a través de la entrevista con aquella existente en los escasos trabajos históricos ya existentes. En segundo lugar, porque a través de su testimonio es posible establecer una figura para iniciar la investigación. En este caso, el padre de la entrevistada, quien si bien es cierto no sufrió todo el embate de la persecución como es la experiencia de muchos otros, nos muestra que esta tuvo distintas magnitudes y distintos efectos en la comunidad. Principalmente, considero que al ser este trabajo una primera aproximación a un estudio de Memoria sobre estos hechos es realmente necesario tener un rostro; una identidad a la cual identificar y, más que nada, una memoria a la que rescatar. Por último, porque se trata de un caso particular en donde está presente el silencio. Por contradictorio que pudiera sonar, considero que en casos como los que se está por estudiar, el silencio termina siendo de gran importancia para los avances de los estudios históricos y los trabajos de Memoria. Como se podrá apreciar más adelante, los silencios son reveladores, son parte de la memoria ya sea como obstáculos o en muchos otros casos como puntos de partida. Sin mencionar la particularidad de estudiar el silencio y descubrir su “para qué” y “por qué” desde explicaciones que nacen dentro de la misma idiosincrasia japonesa traída por los primeros inmigrantes y heredada por sus descendencias.


Es importante introducirnos en el desarrollo de esta investigación primero desde la mirada historiográfica y, de esa manera, tener un panorama histórico claro y definido que logre facilitar el estudio del testimonio y las fuentes trabajadas. Para evitar extenderme innecesariamente en este contexto histórico, he tomado como punto de inicio el año 1941, pues si bien, el Imperio del Japón ya se encontraba desde hacía cuatro años antes en guerra, esta fecha significa el quiebre que pone a los EE.UU. en la guerra, e inmediatamente, por las repercusiones políticas, también Chile y su comunidad japonesa entra de lleno en este proceso. Tal y como la autora María Teresa Ferrando describe en su obra, el ataque japonés a Pearl Harbour significa no solo la entrada de los EE. UU. en la guerra, sino también, la del resto de países latinoamericanos, los que, al mismo tiempo, terminarían arrasando consigo a sus respectivas comunidades japonesas;


La Segunda Guerra Mundial fue un episodio difícil y doloroso para los japoneses, tanto para los que vivían en su patria como para quienes habían emigrado. Luego del ataque a Pearl Harbor, los norteamericanos despertaron la animosidad irracional contra los japoneses que llevó en muchos casos a violencia física por parte de la población local, a la confiscación de sus propiedades, e incluso al confinamiento en campos de reubicación (2).


Cuando se produjo el primer ataque japonés a los EE. UU., la Sra. Tashiro tenía apenas un año. Tendría también una edad muy corta durante todo el desarrollo de la contienda, sin embargo, su padre tuvo que experimentar todas las vicisitudes que significó ser un inmigrante japonés en Chile durante aquellos años. Shintaro Tashiro, el padre de la Sra. Tashiro llegó a Chile en el año 1912 y se mantuvo viajando regularmente al Japón, hasta que, en 1930, decidió radicarse finalmente en la ciudad de Talca, según la información contenida en la obra de Ferrando. Allí trabajó en la administración de una fábrica, propiedad de otro japonés radicado en Chile. Contrajo matrimonio con una chilena y formó una familia. Es justamente el recuerdo de los orígenes de su familia lo que la Sra. Tashiro rememora al inicio de la entrevista;


Él estuvo viajando antes, hasta donde yo sé, viajaba y después se vino y se radicó en Talca. De ahí siguió su trabajo y conoció a mi mamá y entonces se casaron. Allí nacimos las tres hermanas (4).


Como era de esperarse, las consecuencias inmediatas al ataque fueron la persecución de la población de origen nipón y su vigilancia absoluta al ser considerada una amenaza. Esto no fue algo exclusivo en los EE. UU., bastaron solo unos días después de ocurrido el ataque a Pearl Harbour, para que el país del norte pusiera en alerta a todas las naciones hacia el sur con el fin de que tomaran igualmente medidas de vigilancia estrictas y represivas en contra de sus poblaciones japonesas. Chile no sería la excepción estas medidas;


el embajador Claude Bowers envió un cable que daba cuenta de una conversación sostenida con el ministro Juan Rosetti. Este último le había preanunciado el querer sostener “completamente” la defensa continental, agregando la información de que en Chile, en aquel momento, residían cerca de setecientos japoneses – entre las ciudades de Santiago, Valparaíso y algunos pueblos del norte y que ellos estaban sometidos a estricta vigilancia. Juan Rosetti había también manifestado su preocupación por un eventual ataque japonés a las costas chilenas, recibiendo por parte de Cordell Hull, el 11 de diciembre, la garantía de que los EE. UU. habrían otorgado todo su apoyo (5).


En este punto es importante comenzar a introducir la teorización de los trabajos de Memoria con el fin de cumplir el objetivo planteado desde un principio. Empecemos por encontrar una definición a los conceptos con los que se busca trabajar. La Memoria posee distintas significaciones, dependiendo de su contexto y a quienes pertenezca. El contexto y los objetivos de su producción y estudio también resultan determinantes. De igual manera, sus silencios asociados resultan decidores. Tomemos como referencia, la definición dada por el autor Alejandro Castillejo Cuellar;


Lo que llamamos “memoria” es un artefacto cultural cuya configuración específica está determinada por una serie de condiciones históricas concretas de producción. Es decir, lo que llamamos el pasado, o lo que identificamos como tal, no necesariamente es lo mismo a lo largo de la historia de un país o de un grupo social específico (6).


Aterrizando esta definición al presente caso, se puede decir que esta aproximación a la realización de un trabajo de Memoria Nikkei responde a un momento en donde la comunidad ha iniciado todo un proceso de (re)descubrimiento y fortalecimiento a través de las nuevas generaciones, las cuales han problematizado respecto a lo que significa ser Nikkei y, justamente, el rescate de la Memoria de las primeras generaciones con el fin de preservarlas y al mismo tiempo, convertirlas en fuentes de proyección a futuro. Lo expuesto por Cuellar vuelve a tener sentido cuando, además de esto, las nuevas generaciones han comenzado lentamente a percibir el silencio existente no solo dentro de la comunidad, sino también en la historia oficial acerca de la persecución estatal en los tiempos de guerra a la comunidad japonesa. De esta manera, ya tenemos una primera noción acerca de cómo la problemática en torno a la Memoria va tomando cada vez mayor fuerza en las discusiones.


Mencionamos anteriormente como 1941 significó una fecha clave para el país y la comunidad japonesa en Chile respecto a una guerra que iba escalando en intensidad cada día que pasaba. Los años posteriores no fueron menos duros; la tensión acumulada y las presiones desde EE. UU. terminaron por provocar el anuncio de medidas persecutorias hacia la comunidad japonesa, pues representaban un peligro a la causa de guerra aliada. Nada aseguraba que bajo la apariencia de comerciantes, floricultores o peluqueros se escondieran peligrosos agentes al servicio del Imperio del Japón. 1943 sería el año decisivo para que las políticas persecutorias se hicieran sentir con todo su peso sobre la comunidad nipona;


En el Diario Oficial de la República del 21 de enero de 1943 aparece el decreto del Ministerio de Relaciones exteriores que suspende las relaciones diplomáticas y consulares con Alemania, Italia y Japón. En días posteriores adquieren vigencia numerosos decretos restrictivos y el sábado 23, el presidente firma el decreto que relega a diferentes localidades del país, a decenas de ciudadanos alemanes y japoneses (7).


Llama poderosamente la atención que hechos de este tipo pasen prácticamente inadvertidos por la historia oficial y, en muchos casos, incluso dentro de aquellas generaciones posteriores. Cuando se le preguntó a la Sra. Tashiro acerca de estos hechos, señaló;


Sí, yo me acuerdo de eso cuando era chica. Muchos estaban en esas listas de relegados. Los acusaban de algo pero yo creo que todos estaban legalmente acá. Habían muchos que estaban relegados. Vivían y los tenían en otra parte… Recuerdo que mi papá hablaba mucho con ellos. Él los iba a visitar o algo (8).


¿Por qué pareciera que estos sucesos fueron borrados por completo de los recuerdos de la historia oficial y de la memoria de muchos descendientes más jóvenes? Considero que existen dos respuestas tentativas que podrían explicar en conjunto esta falta de conocimiento; la primera es el silencio mismo de la comunidad, de aquellas víctimas de la persecución, quienes prefirieron ocultar lo ocurrido incluso hasta después de terminado el conflicto. Lo segundo —y en estricta sintonía con el primer punto—, la falta de voces que reclamaran justicia o tan solo memoria y reconocimiento llevó a que este episodio de persecución fuera incluso olvidado por las mismas autoridades; los organismos involucrados, el gobierno y la sociedad en general, incluyendo por supuesto a la disciplina histórica. Si lo vemos de esta manera, no existió un caso de ocultamiento explícito por parte de las autoridades, sino que el silencio de los involucrados terminó por enterrar estos sucesos en el olvido y en la categorización de lo simplemente anecdótico. La Memoria no logró extenderse más allá, dicho desde la perspectiva de la tesis de Maurice Halbwachs;


La memoria de una sociedad se extiende hasta donde ella puede, es decir, hasta donde alcanza la memoria de los grupos de que está compuesta. O es por mala voluntad, antipatía, repulsión o indiferencia por lo que olvida tal cantidad de acontecimientos y personajes antiguos (9).


En la entrevista, la Sra. Tashiro hizo referencia a una lista ligada al tema de la relegación de muchos japoneses. Esto resultó de vital importancia para la investigación, pues vino a confirmar los datos dispersos a los que muchos autores hacen referencia. Es decir, el rescate de la Memoria permitió a la historiografía corroborar unos datos importantes para el desarrollo y la ampliación de esta temática. Testimonios como el de la Sra. Tashiro y el de muchas otras personas han permitido, a través de una serie de memorias fragmentadas, constituirse en conjunto como una valiosa e importante fuente histórica. Esta lista negra pasa a dejar de ser un mito para transformarse en algo completamente real y de importancia para el desarrollo de este proceso persecutor. Sería la pieza clave para que el Departamento 50 de la Policía de Investigaciones pudiera actuar en contra de los japoneses en Chile y de esa manera cumplir con las exigencias de los órganos de inteligencia estadounidenses;


El Departamento 50 de la Policía de Investigaciones, con Mario Urzúa como autoridad ejecutiva en la parte japonesa, afina catastros de los “enemigos de Chile” y repasa las medidas para “desarticular las redes de apoyo bélico a la causa nipona”. Las “listas negras”, las mismas que rechazara Chile durante la Primera Guerra Mundial, se vuelven a enarbolar como poderosas armas que amenazan sin reglas ni límites (10).


Pareciera ser, sin embargo, que la obtención de datos de este calibre a través de los testimonios en general resulta ser algo fortuito. ¿A qué se debe tanto silencio? Quizás, una de las cosas que más llamaron mi atención durante esta investigación —y que, de hecho, significó un giro completamente respecto al planteamiento original— fue el silencio. En este caso quise profundizar en el silencio desde dos puntos de vista totalmente contrarios entre sí; como obstáculo y como punto de partida para las investigaciones. Durante la entrevista, la Sra. Tashiro hace referencia en repetidas ocasiones a los silencios como productos de la discreción propia de la idiosincrasia de los japoneses. La primera mención a esto es en el momento en que le pregunto si alguna vez escuchó a su padre tener una postura abiertamente pro-japonesa durante la guerra, a lo que me responde;


No lo sé. Quizás en en su interior… (Se detiene a pensar por unos minutos) Él era japonés. Pero nunca lo escuché hablar en contra de algún lado o de otro. Lo que pasa es que ellos, esa generación era muy... Como decirlo. Muy sensibles. “muy para adentro”. Se guardaban mucho, eran muy discretos, no comentaban ni a favor ni en contra. Por lo menos yo no escuché a mi papá hablar así (11).


Me interesa este punto en particular, pues significa algo de importancia para la conformación de estudios de Memoria en torno a la persecución. Es verdad que la cultura japonesa en su estado más tradicional valora la discreción y la internalización de cualquier tipo de sentimiento, más todavía si hablamos de situaciones de persecución, en donde —según categorías propias de los estudios de Memoria y la historiografía— no sólo cargaban con la categorización de inmigrante, sino que además con la de víctima;


Para los japoneses, abandonar el territorio y las organizaciones de su país para residir en ultramar es dejar de ser japonés. Ello significa que la persona vive en un país extranjero como extranjera. Y nada aterra más a los japoneses, ni siquiera la cárcel o la amenaza de muerte (12).


Este acercamiento a la manera de pensar de los japoneses nos permite entender con mayor detalle cuánto sufrieron a lo largo de este proceso. Algo central en la conformación de los estudios de Memoria.


Sin embargo, me gustaría plantear una segunda mirada a esta postura de silencio, tomando un poco de distancia con esta idea de idiosincrasia propia de los japoneses planteada por la Sra. Tashiro durante la entrevista. Para ello, he querido aferrarme al postulado de la autora Elizabeth Jelin, en donde establece que;


Toda narrativa del pasado implica una selección. La memoria es selectiva, la memoria total es imposible. Esto implica un primer tipo de olvido “necesario” para la sobrevivencia y el funcionamiento del sujeto individual y de los grupos y comunidades (13).


A través de la investigación de aquellas fuentes que trabajaban a la comunidad japonesa como tal, es posible constatar que fueron muchos los afectados por la persecución los que optaron por tomar medidas como guardar silencio y omitir información incluso al mismo círculo familiar. En sintonía directa con esto, otro de los efectos fue la pérdida del idioma; el único vínculo que a muchos les quedaba con su tierra y sus orígenes. La pérdida del idioma fue un proceso difícil que muchos japoneses en Chile llevaron a cabo con sus hijos, con el fin de adaptarlos por completo a la idiosincrasia chilena y protegerlos de la discriminación y los efectos de la persecución. La misma Sra. Tashiro da cuenta indirectamente de este proceso durante la entrevista;


El idioma era difícil. Las pocas palabras que aprendimos eran porque, claro, lo escuchábamos y lo decíamos. Mi papá no nos obligó, por lo mismo, por la situación, por adaptarse a la idiosincrasia de aquí que era difícil (14).


Me gustaría en este punto desarrollar mi reflexión respecto a que el silencio de aquellas víctimas de la persecución fue motivado por un deseo de justamente, posicionar estas experiencias en un pasado doloroso y distante. Algo que debía ser dejado atrás por el bien de la familia y el bienestar propio. Aun si en el proceso renegaban de las mismas tradiciones y herencias culturales, lo que importaba era retomar un estado de normalidad lo antes posible. Pienso que ante una situación tan delicada como lo es la persecución y la discriminación, el “ser víctima” terminó por sobrepasar al “ser japonés”. Este fue un proceso consciente en todo momento y fue un potenciador para que, justamente, la información y testimonios sobre este periodo sean tan escasos. “De guerra no se habla”. Esa parecía ser la máxima de gran parte de la comunidad japonesa en Chile durante casi tres generaciones. Y esa es, tal vez, una de las razones más fuertes por las que mucha información se ha perdido o resulta tan difícil de conocer:


Los acontecimientos traumáticos conllevan grietas en la capacidad narrativa, huecos en la memoria. En este nivel, el olvido no es ausencia o vacío. Es la presencia de esa ausencia, la representación de algo que estaba y ya no está, borrada, silenciada o negada (15).


La entrevista mostró una arista no menor dentro de todo este proceso de conflicto, persecución y rescate de la Memoria. Esto es, de qué manera las memorias, incluso en el olvido son capitalizadas por voces únicas. El problema de las memorias y el género no queda fuera de esta discusión. Me explico; durante la entrevista, en reiteradas ocasiones, la Sra. Tashiro mencionó que tenía la impresión – por no decir la seguridad – de que mucha información, muchas experiencias eran calladas por los hombres y no comunicadas a las mujeres. Esto ocurrió al momento de preguntarle si consideraba que el hecho de ser mujer era un impedimento para hablar sobre la guerra. A lo que me contestó:


Puede ser. Yo pienso que sí. Porque mi papá, conociéndolo —yo hablo por lo que me tocó— estaba mi papá, mi mamá chilena, nosotras las tres niñitas… esas cosas mi papá no las hablaba con nosotras. Quizá con sus amigos, cuando ellos se juntaban había recuerdos (16).


No es algo menor, pues hasta la fecha no existen trabajos centrados en la figura de las mujeres japonesas en Chile y/o las esposas chilenas de los japoneses. Al menos, no a mayor profundidad y menos durante los años de la guerra. Sin duda resulta algo completamente nuevo y ambicioso, pues como hemos visto a lo largo de este trabajo, el terreno de la Memoria en este contexto y en esta comunidad es algo que aún no ha visto la luz. La entrevista a la Sra. Tashiro y a otras mujeres podría sentar precedentes dentro de distintos relatos pertenecientes en su mayoría a hombres. Significa el giro de posicionar a mujeres Nikkei y esposas chilenas como contenedoras y productoras de Memoria;


La diversificación de narraciones sobre el pasado y la proliferación de voces capaces de tensionar memorias hegemónicas, dando cuenta de realidades fragmentadas, contradictorias y múltiples pasa en parte por reconocer esta variedad de interlocutores posibles (17).


Distintas son las conclusiones que se han logrado elaborar en torno a esta investigación. En primera instancia, considero que, tal y como se expresó en un comienzo, este ha sido un trabajo de investigación no concluyente, sino que entrega el primer paso para distintas consideraciones respecto a los trabajos de Memoria en torno a la comunidad japonesa en Chile y el periodo de persecución. Por supuesto, no se trata de desarrollar los temas que se plantean en el interior de este trabajo, sino que esta investigación, desde la entrevista, el manejo de las fuentes y los puntos trabajados pueda llegar a ser un aporte concreto a la disciplina historiográfica y a los estudios de memoria referidos a la Comunidad japonesa en Chile y sus descendientes.


Memoria y silencio son elementos con presencia fuerte dentro de los relatos en torno al periodo histórico trabajado. Hemos visto sus orígenes, sus implicancias, así como las problemáticas que conllevan. Pero principalmente, los aportes que significan para la elaboración de trabajos como este. En su conjunto, el relato y la Memoria contenida en ella han logrado ser historizada, pues considero realmente necesario no olvidar un proceso político represivo hacia un grupo étnico en nuestro país durante tiempos de guerra. Más aún, que aquellas políticas fueran instrumentos de intervención de potencias extranjeras como es el caso de los EE. UU. En síntesis, lo que se ha intentado dentro de esta investigación es tomar un testimonio en particular, rescatarlo como Memoria necesaria para entender el conflicto y lograr una historización del mismo;


La historia vivida tiene que hacerse así historia escrita, verdadera historiografía. El proceso de historización de la experiencia tendrá su vertiente como investigación historiográfica, acorde con nuestro propio tiempo y sus realidades, en la medida en que pueda ser convertida en una historia construida por el historiador, sujeta a método, es decir, en una forma particular de discurso histórico e historiográfico (18).


Esta investigación ha permitido además nuevas experiencias respecto a formas de enfrentarse a un testimonio. Recordemos lo expuesto por el autor Hugo Vezzetti;


En general, la memoria adopta formas narrativas y no se refiere a los acontecimientos por fuera de las ideas y ficciones que se prolongan en la dirección del mito; aun los testimonios tienden a insertarse en relatos construidos y fijados; en esa formación las representaciones del pasado quedan necesariamente estilizadas y simplificadas (19).


No se trata solamente del rescate del testimonio y su difusión. Se trata también de trabajarlo, historizarlo y problematizarlo cuando es debido y como es debido. De esa manera, nuevas consideraciones de estudio salen a la luz y elementos como el silencio pueden dejar de ser vistos únicamente como obstáculos para transformarse en aportes concretos a los estudios de Memoria.


A la historia le corresponde el poder de ampliar la mirada en el espacio y el tiempo, la fuerza de la crítica en el orden del testimonio, explicación y comprensión, el dominio retórico del texto (20).


La historización del relato es esencial. Así como también, rescatar la Memoria de episodios históricos controvertidos como lo es la persecución hacia los japoneses durante la Segunda Guerra.


Para finalizar, considero que sería positivo cerrar este trabajo bajo la misma línea con que inició, la entrevista de la Sra. Tashiro y la figura de su padre, Shintaro Tashiro. En los inicios de la entrevista, la Sra. Tashiro mencionó cómo su padre formó familia en Talca y tiempo después se trasladaron a Santiago. En preguntas posteriores a la entrevista, con el fin de aclarar ciertos puntos, destacó que la llegada a Santiago se produjo por la “búsqueda de mejores oportunidades”, sin más detalles. Durante la recolección de material para este trabajo, la obra de la autora María Teresa Ferrando entrega una serie de informaciones generales de distintos japoneses por regiones, entre los cuales figuraba Shintaro Tashiro. Cruzando la información de estas fuentes; la historiografía a través de los textos de Ferrando y Takeda y la Memoria a través del testimonio de la Sra. Tashiro, se ha logrado tener más claridad acerca de los hechos ocultos tras los silencios; En Talca, Shintaro Tashiro figuraba en la Lista proclamada de bienes nacionales bloqueados (21). Luego de eso, en 1945, Tashiro se trasladó a Santiago junto a su familia y se dedicó a la Floricultura (22).


Este es solo un ejemplo, entre los muchos casos de japoneses perseguidos, relegados y/o con bienes confiscados. Es, además, un ejemplo de lo necesario que es obtener y preservar los testimonios y vincularlos con la historia para el rescate de la Memoria.


REFERENCIAS:


1. La categoría de Nikkei engloba a todos los emigrantes del Japón en el extranjero y su descendencia. Existen subdivisiones dependiendo de la generación a la que pertenecen. Estas reciben su nombre a partir de la numeración en japonés. En el presente caso, el término Nisei hace referencia a la segunda generación. Es decir, aquellos que tienen un progenitor natural japonés y el otro extranjero.

2. FERRANDO, María Teresa. Al Otro Lado del Pacífico: japoneses en Chile 1900 – 1960. Santiago: Editorial Ograma – Sociedad Japonesa de Beneficencia, 2004.p. 73. 3. Ibíd. p. 233. 4. Inés del Carmen Tashiro Valenzuela. Sábado 24 de Noviembre, 2018. Lugar: Domicilio Sra. Tashiro. Av. Ochagavia, El Bosque, R. Metropolitana. Investigador responsable: Keske Iitomi. Transcriptor: Keske Iitomi. 5. NOCERA, Raffaele. Chile y la Guerra. 1933 – 1943. Centro de investigaciones Diego Barros Arana, Santiago, 2006. pp. 155 – 156.

6. CASTILLEJO CUELLAR, Alejandro. La imaginación social del futuro. Notas para una comisión de la verdad en Colombia. En; Detrás del Espejo. Los retos de las comisiones de la verdad. Centro de Memoria, Paz y Reconciliación, Bogotá, 2014. pp. 44 – 45.

7. TAKEDA, Ariel. Anecdotario Histórico – Japoneses Chilenos – Primera mitad del siglo XX. Santiago, Ed. Margareta Hudolin M, 2006. p.269. 8. Inés del Carmen Tashiro Valenzuela. Sábado 24 de Noviembre, 2018. Lugar: Domicilio Sra. Tashiro. Av. Ochagavia, El Bosque, R. Metropolitana. Investigador responsable: Keske Iitomi. Transcriptor: Keske Iitomi 9. HALBWACHS, Maurice. Memoria colectiva y memoria histórica. Zaragoza; Universidad de Zaragoza, 2004. P.215.

10. TAKEDA, Ariel. Anecdotario Histórico – Japoneses Chilenos – Primera mitad del siglo XX. Santiago, Ed. Margareta Hudolin M, 2006. P.256.

11. Inés del Carmen Tashiro Valenzuela. Sábado 24 de Noviembre, 2018. Lugar: Domicilio Sra. Tashiro. Av. Ochagavia, El Bosque, R. Metropolitana. Investigador responsable: Keske Iitomi. Transcriptor: Keske Iitomi 12. SAKAIYA, Taichi. ¿Qué es Japón? Contradicciones y transformaciones. Ed. Andrés Bello, Santiago, 1993. 13. JELIN, Elizabeth. Los trabajos de la memoria. Ed. Siglo Veintiuno, España, 2001. P.29.

14. Inés del Carmen Tashiro Valenzuela. Sábado 24 de noviembre, 2018. Lugar: Domicilio Sra. Tashiro. Av. Ochagavia, El Bosque, R. Metropolitana. Investigador responsable: Keske Iitomi. Transcriptor: Keske Iitomi.

15. JELIN, Elizabeth. Los trabajos de la memoria. Ed. Siglo Veintiuno, España, 2001. P. 28. 16. Inés del Carmen Tashiro Valenzuela. Sábado 24 de noviembre, 2018. Lugar: Domicilio Sra. Tashiro. Av. Ochagavia, El Bosque, R. Metropolitana. Investigador responsable: Keske Iitomi. Transcriptor: Keske Iitomi. 17. TRONCOSO PÉREZ, Lelya Elena y PIPER SHAFIR, Isabel. Género y Memoria: Articulaciones críticas y feministas. Athenea Digital – 15(1): 65 – 90 (marzo 2015) – ARTICULOS- p.84. 18. ARÓSTEGUI, Julio. La historia vivida. Madrid, Ed. Alianza, 2004. P.58.

19. VEZZETTI, Hugo. Pasado y presente. Guerra, dictadura y Argentina. Buenos Aires, Ed. Siglo XXI, 2002. P.192. 20. RICOEUR, Paul. Historia y memoria. La escritura de la historia y la representación del pasado. En, PEROTIN – DUMON, Anne (Dir.) Historizar el pasado vivo en América Latina. – Histoire et mémoire: L'écriture de L'histoire et la représentation du passé. – julio – agosto de 2000. Pp. 731 – 747. P.27. 21. FERRANDO, María Teresa. Al Otro Lado del Pacífico: japoneses en Chile 1900 – 1960. Santiago: Editorial Ograma – Sociedad Japonesa de Beneficencia, 2004.p.89. 22. Ibíd. p.234.


BIBLIOGRAFÍA:

1- ARÓSTEGUI, Julio. La historia vivida. Madrid, Ed. Alianza, 2004. 2- CASTILLEJO CUELLAR, Alejandro. La imaginación social del futuro. Notas para una comisión de la verdad en Colombia. En; Detrás del Espejo. Los retos de las comisiones de la verdad. Centro de Memoria, Paz y Reconciliación, Bogotá, 2014. 3-FERRANDO, María Teresa. Al Otro Lado del Pacífico: japoneses en Chile 1900 – 1960. Santiago: Editorial Ograma – Sociedad Japonesa de Beneficencia, 2004. 4-RICOEUR, Paul. Historia y memoria. La escritura de la historia y la representación del pasado. En, PEROTIN – DUMON, Anne (Dir.) Historizar el pasado vivo en América Latina. – Histoire et mémoire: L'écriture de L'histoire et la représentation du passé. – julio – agosto de 2000. 5-VEZZETTI, Hugo. Pasado y presente. Guerra, dictadura y Argentina. Buenos Aires, Ed. Siglo XXI, 2002. 6-TRONCOSO PÉREZ, Lelya Elena y PIPER SHAFIR, Isabel. Género y Memoria: Articulaciones críticas y feministas. Athenea Digital – 15(1): 65 – 90 (marzo 2015) – ARTÍCULOS- 7-JELIN, Elizabeth. Los trabajos de la memoria. Ed. Siglo Veintiuno, España, 2001. 8-SAKAIYA, Taichi. ¿Qué es Japón? Contradicciones y transformaciones. Ed. Andrés Bello, Santiago, 1993.

9-TAKEDA, Ariel. Anecdotario Histórico – Japoneses Chilenos – Primera mitad del siglo XX. Santiago, Ed. Margareta Hudolin M, 2006. 10-HALBWACHS, Maurice. Memoria colectiva y memoria histórica. Zaragoza; Universidad de Zaragoza, 2004. 11-NOCERA, Raffaele. Chile y la Guerra. 1933 – 1943. Centro de investigaciones Diego Barros Arana, Santiago, 2006.

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