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El Santuario de Ise: historia, culto y arquitectura tradicional japonesa (parte I)

En un espeso bosque de la prefectura de Mie, entre árboles, coníferas y un denso musgo, indicio del flujo cósmico de la naturaleza, nos encontramos con el Santuario de Ise, cuya panorámica actual remite a su prístino origen. El emplazamiento es un símbolo del culto ancestral de las tierras niponas, específicamente de lo que al shinto imperial corresponde. En sus aposentos se rinde culto a la diosa Amaterasu, ancestro de la familia imperial japonesa, cuyo linaje continúa vigente hasta la actualidad; a Toyouke, diosa de las cosechas y también a otras deidades menores. Dicho complejo arquitectónico, más allá de una locación de conocimiento general de índole cultural y turística, resulta ser un vestigio material capaz de conjugar elementos históricos, arquitectónicos y espirituales que no resultan ajenos a la amalgama de rasgos que han conformado la identidad del pueblo japonés. 


Origen e historia de Ise Jingu 


Con respecto a la construcción del complejo, “este se habría fundado alrededor del 300 d.C, cuando Amaterasu, consagrada en el palacio imperial, fue retirada del recinto palaciego porque el emperador pensaba que ahí no podía rendirle el culto adecuado” (Yusa, 2002). Sin embargo, algunas fuentes tradicionales mencionan que su recinto sagrado “ya existía antes de nuestra era, mientras que otras consideran que hubo de fundarse entre los siglos III y V” (Vives, 2015). En lo que refiere a su arquitectura, “ciertas teorías suponen que, hasta la fecha de su construcción, este no era más que un pilar sagrado debidamente señalizado, mientras que otras hipótesis afirman que ya poseía un pabellón semejante a los almacenes agrícolas de suelo elevado del período Kofun” (Vives, 2015). Por otra parte, Vegas y Mileto señalan que el santuario se concibió como una creación genuinamente japonesa fomentada por el emperador para contraponerse a la arquitectura moderna de ascendente budista proveniente de China y Corea, que en el siglo VI entró en Japón” (Vegas & Mileto, 2003). De hecho, Ise-Jingu está considerado “la más genuina de todas las edificaciones del archipiélago, a pesar de su decoración china de apliques metálicos de bronce y, por ello, representa el alfa y omega de la cultura nativa, punto de origen para la arquitectura nacional japonesa” (Vegas & Mileto, 2003). 


Por allá en 478 la diosa de las cosechas, Toyouke, “fue trasladada a Ise para servir de compañía a Amaterasu y proporcionarle su sustento diario” (Yusa, 2002).  Luego de esto, a Toyouke se le concedió su propio Santuario exterior (Geku), ubicado a pocos kilómetros del Santuario interior (Naiku) de Amaterasu” (Yusa, 2002).


Arquitectura del Santuario de Ise


Para referirnos al estilo del santuario, es necesario considerar ciertos elementos. Como bien se afirma en el apartado anterior, el gran complejo arquitectónico tiene un precedente en época anteriores, donde el estilo de la era Kofun (s. III-VI) pudiese haber dejado su huella en el presente emplazamiento. Por otro lado, la práctica del sengu, a la que nos referiremos más adelante, proporcionaría una idea clara de su composición a lo largo de la historia. El estilo propio de Ise es de corte shintoísta, patrón arquitectónico que será desglosado a lo largo del párrafo.


En referencia a los materiales empleados en la construcción de los santuarios, “destaca la madera del ciprés hinoki, famoso por su tronco alto y enhiesto y por su textura firme y suave; sólo se utiliza metal para su ornamentación” (Yusa, 2002). Respecto al suelo, es importante destacar que “el terreno sobre el que se levantan los santuarios se cubre previamente con piedras blancas del cercano río Miya, siendo necesarias unas trescientas de estas para la operación” (Yusa, 2002).


En cuanto a la arquitectura de corte shinto, podemos afirmar que “existen 12 tipologías, siendo parte de las más ancestrales el estilo taisha, el shinmei y el sumiyoshi, perteneciendo el Santuario de Ise al shinmei, el que deriva de los almacenes prehistóricos" (Vives, 2015). Respecto a sus características, el arquitecto español Javier Vives en su obra “Arquitectura tradicional del Japón”, nos describe los rasgos del estilo en cuestión,


 Su pabellón principal se levanta sobre pilares de madera que se hincan en el terreno. Su planta rectangular, rodeada por una galería perimetral, mantiene su interior libre de columnas. La escalera de acceso se ubica en una de sus fachadas longitudinales y carece de tejadillo. Los faldones de su cubierta son planos y los extremos de la viga de cumbrera se apoyan en sendas columnas que aparecen en el exterior ligeramente separadas de los muros hastiales. Toda su madera se ha dejado siempre vista, sin pintar (Vives, 2015).


Los principales pabellones de Ise Jingu apenas pueden contemplarse, “pues se encuentran rodeados por cuatro vallas de madera que solo permiten vislumbrar sus cubiertas, pero nunca sus fachadas” (Vives, 2015). Lo anterior debido al acceso restringido existente, tanto en Naiku como en Geku, a los espacios del santuario tras la cuarta valla. Para darse una idea de su aspecto, “hace falta fijarse en los pequeños santuarios exteriores, distribuidos a modo de capillas que comparten muchos rasgos con los santuarios principales” (Vives, 2015). 


Si bien se cree que el de Naiku se fundó primero, “quizás hacia el siglo III, y Geku dos centurias más tarde, ambos corresponden a la misma tipología arquitectónica” (Vives, 2015). Las diferencias existentes entre ambas son mínimas; “la más notoria, que la superficie del solar vallado de Naiku y de su edificio principal son ligeramente mayores que las respectivas de Geku” (Vives, 2015). En el terreno enmarcado por la cuarta valla, se encuentra la zona más sagrada del santuario, “donde en su parte trasera se ubican simétricamente dos almacenes idénticos llamados honden, lugar que resguarda el tesoro del santuario” (Vives, 2015). En el centro, rodeado de una inmaculada superficie de guijarros blancos, se levanta el pabellón principal o honden, paradigma del más depurado de todos los estilos shinto” (Vives, 2015). 



Este artículo contará con una segunda parte, donde se abordarán temas espirituales y religiosos que atañen al Santuario de Ise, tanto en el pasado como en la actualidad. 



 

Bibliografía


  • Vegas, F., Mileto, C. (2003). El espacio, el silencio y la sugestión del pasado. El santuario de Ise en Japón. Loggia Arquitectura y Restauración, 14 (15), 14-41. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=669403

  • Vives, J. Arquitectura tradicional de Japón. 2019. Satori Ediciones, España.

  •  Yusa, M. Religiones del Japón. 2005. Akal, España. 


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