Confesiones de Kanae Minato: venganza en una cajita de leche

Se suele decir que Japón es uno de los países más seguros del mundo. Muchos amigos que han ido vuelven fascinados por cómo puedes ir por las calles con tu billetera, sin miedo a los “lanzazos”. Sin embargo, esa seguridad cotidiana no excluye a Japón de ser escenario de algunos de los crímenes más crueles a nivel mundial. Crímenes que –por cierto– son llevados a cabo por adolescentes o incluso niños. Casos como el de Junko Furuta, Nevada-Tan o el Asesino de Niños de Kobe han sido no sólo controversiales por la edad de sus perpetradores, sino que también, por la protección que el estado les ofrece, a pesar de la crueldad de sus delitos.



Es precisamente este debate el que Kanae Minato explora en su libro Confesiones. Publicado en el año 2008 y con una adaptación fílmica nominada al Oscar en el año 2010, Minato nos presenta cómo todos los humanos son capaces de actuar con maldad, sin excepción. La historia comienza durante el último día de trabajo de Yuko Moriguchi, una joven profesora de secundaria. A través de un discurso perturbadoramente apacible, comienza a relatar las razones de su renuncia: la muerte de su hija Manami de cuatro años en la piscina de la escuela. A pesar de que la policía ha considerado la muerte como un accidente, ella sabe la verdad: dos estudiantes de su clase son los responsables. Moriguchi describe a su clase con lujo de detalles las posibles motivaciones de los asesinos, cómo llevaron a cabo el crimen y de qué manera ella supo la verdad. Al principio, pensé que era una lástima que la autora estuviera entregando toda esta información en el primer capítulo. Como fanática del misterio y los thrillers, me gusta ir desenvolviendo la historia poco a poco. Para mi fortuna, fue entonces cuando Minato nos entrega uno de sus característicos giros argumentales. La buena profesora sabe que, si entrega a los asesinos a la policía, serán juzgados como menores, sus identidades serán protegidas y, probablemente, se les entregará la atención mediática que uno de ellos desea. Es por esta razón que ella debe ejecutar la venganza que considera justa para la gravedad del crimen: en la leche del desayuno, ha puesto sangre infectada con VIH en las cajas asignadas los asesinos.


Sé que este castigo puede sonar rebuscado, quizá hasta inútil. Sin embargo, nada de esta historia es al azar. La fuente de la sangre contaminada y el tipo de venganza tienen un significado poético, casi irónico. Otros acusan que esta revancha es demasiado cruel, sobre todo viniendo de un profesor, quien en teoría debería rehabilitar y no castigar. No obstante, ¿podemos realmente ser tan ilusos? Una de las características de la narrativa de Minato es presentar a los humanos como seres que no pueden negar su naturaleza, a pesar de querer ocultarla dentro de un determinado rol social. Niños, profesores, padres, todos responden a un instinto primitivo. Unos son asesinos, otros son negligentes y Moriguchi es madre antes que una educadora. Su respuesta es lógica, aunque amoral.




Es a partir de dos simples cajas de leche que la vida de todo los involucrados cambia para siempre. No sólo los culpables deben vivir con la amenaza de desarrollar una enfermedad mortal, sino que también sus compañeros deben ajustarse a la idea de tener que convivir con ellos. Esto crea otro dilema moral bastante interesante, ya que algunos se sienten con el derecho innato de hacer justicia, mientras que, al menos uno de ellos, siente que el actuar de Moriguchi es inexcusable. Minato alterna entre la perspectiva de estos personajes y de otros, como los miembros de la familia de los culpables. Estos cambios, lejos de ser confusos, entregan detalles muy interesantes. Una acción malinterpretada o la falta de comunicación son las causas que indirectamente han decantado en la muerte de Manami.




La inhabilidad de los humanos de escapar de la violencia sin sentido es quizá uno de los aspectos que hacen la lectura de Confesiones tan perturbadora. Los crímenes como los que mencioné al inicio de esta nota son tan angustiantes, no solo por su violencia, sino porque también son inexplicables. Sociedades como la japonesa se esmeran en mantener la armonía, pero ese algo sombrío que yace dentro de todos nosotros siempre puede manifestarse de la manera más brutal, incluso en aquellos que consideramos inocentes por naturaleza.


FICHA TÉCNICA

Libro: Confessions

Autor: Kanae Minato

Páginas: 234

Idioma: inglés

Editorial: Mulholland

Película: Confessions

Año: 2010

Director: Tetsuya Nakashima

Duración: 106 minutos

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