Antes de que se enfríe el café, de Toshikazu Kawaguchi

¿Quién no ha fantaseado alguna vez con poder hacer un viaje en el tiempo? Tal vez para tener la posibilidad de compartir con alguien que ya partió, pedir disculpas por haber no haber sido honestos con nuestros sentimientos o cambiar una decisión que hoy nos hace sentir dolor. Razones pueden existir muchas y en esta novela de Toshikazu Kawaguchi conocemos otras tres más.



La novela nos presenta el día a día de la cafetería Funikuri Funikura, ubicada en Tokio, la cual es atendida por sus dueños: Hirai y su esposo Nagare, además de Kazu la ayudante y prima del dueño del lugar. Es un local que tiene varios años de vida y que aún no ha sucumbido a la estética más moderna de los cafés actuales. Quienes van a visitarlo, pueden encontrar allí una vieja caja registradora y que el café todavía es preparado por goteo. Pero esa no es la única gracia del lugar. Según la leyenda urbana, en esa cafetería es posible viajar al pasado mientras disfrutas de un café.


Ante tamaña propaganda uno podría imaginar que es la cafetería de moda del barrio y que pasa totalmente repleta. No es el caso. En primer lugar, aunque la leyenda urbana fuera cierta, viajar al pasado no es algo que un ser humano común y corriente tenga como alternativa factible, así que muchos evitan ir a averiguar por el miedo a quedar en ridículo por el solo hecho de atreverse a preguntar. Sin embargo, aquellos valientes que lo hacen sí les espera una sorpresa. O más bien, un desafío, ya que para lograrlo, existe una serie de reglas que deben cumplirse:

  1. Solo puedes viajar y encontrarte con alguien que haya visitado la cafetería.

  2. El viaje se realiza desde una silla específica de la cafetería. Si hay un cliente sentado en ella, deberás esperar a que se levante por su propia voluntad.

  3. Mientras estés en el pasado no puedes levantarte de dicha silla

  4. Solo puedes permanecer allí durante el tiempo en que se tarde enfriarse el café.

Y si logras cumplir todas las reglas y viajar al pasado, solo queda un último detalle que debes saber: aunque viajes al pasado y hagas algún cambio, el futuro no va a cambiar. Tu presente estará exactamente como lo has dejado. Es precisamente en este punto en donde muchos candidatos al viaje al pasado quedan confundidos: ¿qué sentido tiene ir al pasado si nada cambia hoy?

Por ejemplo, para Fumiko, ¿qué sentido tiene arriesgarse y viajar al pasado a encontrarse con su novio si, aunque le dijera lo mucho que le importa y que no se fuese, él no cambiará su decisión de viajar a trabajar a Estados Unidos y terminará de todas maneras llorando su ausencia? O cuando la señora Kotake viaja para encontrarse con su marido quien en el presente padece de Alzheimer, nada cambiará el triste hecho de que él ya no es capaz de reconocerla. También tenemos a Hirai quien por más que trate de arreglar las cosas con su hermana, nada hará que ella vuelva a su vida. Estas son las historias que conocemos en la novela; todos estos personajes, por diferentes razones, tienen un gran interés en viajar al pasado.


Mientras leía la historia, me pillé preguntándome exactamente lo mismo, ¿iría al pasado a encontrarme con alguien aún sabiendo que nada de lo que hiciera allá modificaría algo hoy? Y la respuesta es sí. Sí me juntaría con mi papi quien ya no está en este plano y le diría a la cara lo mucho que lo amo, solo para tener la satisfacción de que él lo escuche de mi boca. Pero por otra parte, si no me fuese posible cambiar algo, dudo si dedicaría gran parte de mis días a estar parada en un café esperando tener mi turno en la máquina del tiempo; aunque no puedo dejar de asociarlo a las veces que me he quedado pegada esperando que suceda “X” cosa en mi vida, cuando es más sano fluir, vivir y dejar que la vida me sorprenda con “X”, “Y” o “Z”. No obstante, sé que mi necesidad de control me traiciona a veces.


La novela


Cada capítulo cuenta una historia en la que conocemos el por qué al protagonista le nace la necesidad de hacer el viaje en el tiempo, lo acompañamos en su viaje y muchas veces nos emocionamos con su historia y nos entristecemos al ver que cuando vuelve su corazón sigue igual de acongojado. Sin embargo, hay un bello detalle de inspiración para la vida: el libro tiene una gran reflexión con respecto a cómo, aun cuando las circunstancias en las que vivimos no cambien viajando al pasado, sí tienes la posibilidad de cambiar tu mirada frente a esa situación que en el pasado te entristecía. Siempre está la posibilidad de decidir actuar distinto, pese a que no te llegue a perdonar, aunque tu marido no te recuerde o tu novio te haya dejado para ir a trabajar a km de ti. Incluso así, puedes ser feliz. Hay cambios profundos -de alma- que a veces solo nos atrevemos a hacer cuando la vida nos ha golpeado; saber que tenemos esa libertad es algo maravilloso y para no olvidar jamás.


Es una novela de lectura fácil, aunque debo reconocer que en momentos me costó retomarla porque no logró cautivarme. No es que fuese un libro aburrido o que yo sea una intelectual, pero si algo he aprendido en este año que llevo escribiendo para este blog es que cuando leo, aprecio mucho la riqueza del lenguaje y leer párrafos que (al menos hoy) estoy consciente de que no sería capaz de crear. Cuando la forma en que es narrada la historia es simple, inexplicablemente, no logra tocarme el corazón. Sin embargo, es una novela linda. Es posible sentir el ambiente familiar de aquella cafetería y cómo los dueños y aspirantes a viajeros en el tiempo van entrelazando sus vidas y apoyándose en los momentos tristes, de los cuales hay bastantes. En particular, me afectó mucho el capítulo donde una esposa narra su vida con su marido quien padece de Alzheimer. No pude evitarlo y lloré mucho, pese a que la historia no es nada que uno no haya escuchado ya de esa triste enfermedad.


Antes de que se enfríe el café es una buena novela que nos hace reflexionar sobre el valor que tiene el decidir tomar acciones diferentes en nuestra vida y que incluso en los malos momentos es posible encontrar la esperanza de que algo positivo puede nacer. Ideal para leerla en cama en estos fríos días de invierno justo antes de dormir.

 

Ficha técnica:

Título: Antes de que se enfríe el café

Título original: コーヒーが冷めないうちに

Autor: Toshikazu Kawaguchi

Editorial: Plaza & Janes

Año: 2020

Sobre Japonistas Chile: 

 

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