Momoko y la gata, de Koike Mariko

Los que siguen mis reseñas literarias ya sabrán a estas alturas que mi amor por los gatos hace que siempre me incline por títulos donde se les haga referencia. Pero esta vez además consideré seleccionar un libro de misterio, género al que no me había adentrado desde que inicié esta aventura de reseñar literatura japonesa en 2020.


El escenario es el siguiente: Masayo es una joven de 20 años que llega a trabajar a Tokio como la institutriz de la hija de Goro Kawakubo, un famoso pintor japonés, quien lleva viudo un par de años. A cambio de este trabajo, el pintor le ofrece como pago una cantidad de dinero para gastos personales, vivir con ellos, y tomar con él algunas clases de pintura. Una oportunidad única para una chica de pueblo que ama pintar y sueña con entrar a la escuela de Bellas Artes. ¿Y la gata? Momoko, la hija del pintor, tiene una bella gata blanca llamada Lala, con la cual mantiene una bonita y extraña relación. Entendible dado que la niña ha perdido a su madre a temprana edad.


En un comienzo, la relación entre estas dos mujeres no es cercana. Momoko no es una niña que crea nuevos vínculos con facilidad. No obstante, la historia nos va mostrando cómo con el paso de los meses se va creando un lazo muy cercano entre ellas. Durante los primeros capítulos todo parece idílico. Masayo parece dejarse llevar por la idea de que los tres forman una bella familia: de alguna manera ella cumple con el rol de la señora de la casa. Además su instinto maternal se ha despertado cuidando a Momoko, pero también, al poco tiempo de trabajar allí, queda maravillada por los encantos de Goro, quien es un artista de treinta y tantos, divertido, extravagante y atento con ella. Claramente se ha dejado llevar por su fantasía. Pero está armonía comienza a romperse, cuando llega a sus vidas una vieja amiga del pintor: Chinatsu. Esto causa que de inmediato una tensión entre ellas. Y a esta tensión se suman los celos que siente Masayo, ya que cree que Chinatsu viene a destruir la historia creada en su mente, donde ella, Momoko y Goro son una familia feliz. A esto se le suma un tercer conflicto, uno entre Chinatsu y la gata, ya que desde un inicio queda claro que cat lover no era. Asimismo, no ayudaba a la situación que la joven Momoko prefería interactuar con su gata que compartir con la amiga de su padre.


La novela está narrada de tal manera que después de leer sus primeras páginas te mantiene siempre con esa constante sensación de alerta, siempre esperando que algo terrible pase. Algo que incrementa esta sensación es el hecho de que la propia Masayo, al inicio del libro, le cuenta la historia a su ayudante personal, quien luego de escucharla queda sumamente afectada, dejándote entrever que la historia que acaba de oír es bastante terrible. Esta introducción facilita mantener la tensión a lo largo del libro: sabes que algo va a pasar. Por tal razón, la manera en la que la historia es contada me gustó mucho. En primer lugar porque logró mantener mi atención y, sobre todo, porque la sensación era distinta a los libros que suelo leer, los que muchas veces terminan siendo de una inocencia que termina cansándome un poco. Otro elemento que encontré interesante es que la historia transcurre durante el año 1955, periodo posterior a la ocupación norteamericana en Japón, por lo que la novela nos muestra el impacto de este hecho en la cultura japonesa. Me sorprendió al darme cuenta, por ejemplo, de que cosas que yo consideraba comunes a nivel mundial, sólo habían llegado a Japón posterior a este hecho histórico. Tanto Goro como su amiga son descritos como personajes admiradores de la cultura norteamericana: han adaptado algunos de sus hábitos alimenticios, música y su manera de vestir. El libro deja entrever, muy sutilmente, una crítica hacia Goro y su forma de vida relajada y fiestera, poco acorde a un país que había sido derrotado y humillado.


El final sorprende y deja una sensación de angustia. Por una parte, Momoko logra transmitir cómo esa vivencia cambió su vida y, por otro, la autora, a través de su escritura, es capaz de transmitirlo de una excelente manera. Es una buena novela de misterio, corta, de fácil lectura y narrada de manera que te mantiene siempre atenta y queriendo saber en todo momento qué es aquello terrible que desde un inicio sabes que va a pasar. Se entiende que si no doy más información con respecto a la trama es porque se trata de una novela de misterio, por lo que cada detalle puede darles una pista acerca del final. Pero puedo resumirlo como una historia de tres tensiones y tres potenciales conflictos. Los suficientes para mantenerte en una constante alerta.


Entre algunos datos anecdóticos sobre la novela es que “Momoko y la gata” es la primera obra de esta autora traducida al español. Koike inició su carrera escribiendo novelas de misterio y terror para pasar después a historias más románticas. Ha sido galardonada con el Premio de Bellas Artes del Ministerio de Educación de Japón y el Premio Yoshikawa Eiji de Literatura.


 

Momoko y la gata

Autora: Koike Mariko

Título original: 柩の中の猫 [Hitsugi no naka no neko]

Fecha de publicación original: 1990

Edición en español: Lumen, 2020

Número de páginas: 184

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